12 jul. 2018

Brico-Legio (III): Scutum (Parte I)

Como estoy en mi día de descanso y estoy un poco aburrido, aquí estamos otra vez en la sección Brico-Legio del blog. Esta vez será una entrada monográfica sobre la construcción de un escudo romano que empecé en septiembre y dejé a la mitad ya que, como sabéis, me mudé a Barcelona y el umbo (pieza metálica que se coloca en el centro del escudo) no me llegó antes de que me marchase. Así que, ahí os quedáis con la primera parte:

Para empezar, comentar que el escudo romano ha ido cambiando lo largo del tiempo y el escudo que estoy fabricando pertenece a la época del Principado, donde el scutum pasa de ser ovalado y de unos 128x77 cm a ser casi cuadrado (se le recortan las zonas superior e inferior pero no llegaría a tener el borde recto) y de unos 100-110x80-85 cm.

He utilizado 3 planchas de contrachapado de 110x80 cm, prensa o molde para curvar la madera, cola para madera, 3 cinchas, sierra de calar, lima, segueta, 3 retales de lino de 140x100 cm, listones de contrachapado, umbo de hierro, 4 clavos y pintura para decorarlo según los motivos ornamentales que tenemos en Hispania Romana.

El primer paso fue construir una prensa o molde, utilicé un palé como base con tres piezas aseguradas mediante tornillos. Después de cálculos, dibujos y trabajo con la sierra de calar quedó un molde sencillo pero más que aceptable:
[Inciso 1: No os podéis hacer una idea ni de la que lié para calcular la curvatura que tenía que darle a la prensa (ya que el scutum era de 80 cm de ancho en plano y unos 70 cm una vez curvado) ni de las caras de mis padres y hermanos viéndome de un lado para otro con madera, sierra y demás en mi patio y preguntándome qué andaba haciendo]

30 ene. 2018

De aventuras por Barcelona

Todo empezó con la última de varias proposiciones que me ha hecho mi hermano Abel (que estaba estudiando un máster aquí y también currando) junto con las muy escasas posibilidades de trabajo en Riotinto y alrededores, y el bonus extra de un año nada productivo en cuanto a la búsqueda de empleo por Andalucía y otros puntos de España donde conozco gente.
Así que tras pensarlo seriamente durante una semana decidí ir a probar suerte durante un mínimo de 2 o 3 meses ya que si me salía bien el tiro me quedaría allí por tiempo indefinido trabajando y si me salía mal la cosa siempre podía volver a Riotinto. Y ya han pasado casi 4 meses desde que llegué.

Pues nada, el 7 de octubre cogí el tren camino a Barcelona, entreteniéndome en las muchísimas horas de viaje con música, lectura y algún que otro paseo por el vagón para estirar las piernas, además de dormitar de vez en cuando poco por el madrugón que me pegué ese día.
Tras llegar al piso, deshacer las maletas y mirar la clave del wifi, fui al "paki" más cercano a por algo para cenar (sí, aquí los pakistaníes tienen el monopolio de las tiendas "24 horas" de barrio); cuando me acosté, entré en la fase esa de "mini-reflexión antes de dormir"  y tuve mi momento de "pillaera" mental pensando «joder, estoy aquí en Barcelona a "nosecuántos" cientos de kilómetros de mi casa y no es para estar varios días y volver», fue una sensación rara en plan "¿qué pinto yo aquí?" aunque sabía perfectamente a qué venía. En fin, después de eso no tardé en dormirme porque estaba reventado por el viaje y demás.

16 sept. 2017

Un verano diferente

Llevaba tiempo pensando en escribir sobre este verano y queriendo escribir antes, pero como ando algo liado y soy un liante, pues me ha dado mediados de septiembre y será un resumen largo (espero que no mucho) porque me planteaba un par de entradas para abarcar más detalles, pero intentaré hacerlo de una sola vez.

Resulta que andaba yo en mis quehaceres cotidianos de estudio de oposiciones a maestro cuando me llamaron del Ayuntamiento de Cartaya para unas pruebas para trabajar como socorrista, pensando yo que sería en la piscina municipal, pero como sólo hay una piscina cubierta y me dijeron que sería un contrato de 4 meses, a lo que pensé «¡coño, playa!» mientras intentaba recordar cuándo y por cuál buscador de trabajo había echado yo el curriculum para tal oferta y no daba con la solución, hasta que el día de las pruebas me enteré que era por el plan de empleo +30 de la Junta de Andalucía.

Había 20 personas citadas para los 8 puestos a cubrir, y nos presentamos 8; lo curioso es que no había nadie de Cartaya, eramos de Minas de Riotinto, Nerva, El Villar, San Bartolomé de la Torre, Lepe y Ayamonte, y el primer reserva (el número 21) era de Málaga.
De esos 8 nos cogieron y/u/o aceptamos 4, que tuvimos una reunión el 1 de junio con el concejal (de aquí en adelante El Jefe), el encargado general de los trabajadores (de aquí en adelante El General), el coordinardor de Cruz Roja (de aquí en adelante Echo01 [/eko/], cosas de nombres en clave, y durante toda la entrada me referiré a mis compañeros con nombres en clave), una mujer también del ayuntamiento cuyo cargo no recuerdo y dos compañeros más: Patrón y Vigilante (sí, teníamos un Vigilante Forestal para el tema de cañas de pescar y perros).
Cuando terminamos fueron a enseñarnos la playa (que está en la desembocadura del río Piedras y tiene otro lado de playa sin vigilancia), las zonas en las que se dividía y datos de interés de las mismas, y aquí es cuando comienza la aventura.

Pues nada, comenzamos el trabajo con 14 días de convivencia y playeo por la cara porque estábamos sin botiquín y hasta el mismo día 14 no nos trajeron los uniformes (camiseta blanca de licra que coge más mierda que los pies de Tarzán y unas calzonas oscuras bien fresquitas de algodón cuyo tiempo de secado oscila entre 1 y 2 horas en caso de que te vuelvas a mojar), además de que hasta el día 15 llegó el equipo de Cruz Roja con el comienzo de la campaña de verano para coordinar a todo el equipo de salvamento.
Pocos días después del 15 se incorporaron dos nuevos socorristas, uno de La Redondela y otro de Cartaya, y a primeros de julio se incorporaron los dos últimos, uno de Dos Hermanas y una de Bollullos Par del Condado.
La primera semana estuve yendo y viniendo de Riotinto, pero luego encontré una habitación a buen precio en Cartaya donde he convivido con la casera, su hija, un nefrólogo y, a partir de julio, con mi compañero de Dos Hermanas.

13 ene. 2017

Brico-Legio (II)

¡Hola de nuevo a todos!

Tenía pensado escribir durante las Navidades en plan resumen del año o cosa parecida, pero al final lo fui dejando y nos hemos encajado a mediados de enero.

Hace año y algo que publiqué la última entrada acerca de los objetos que he ido reconstruyendo para recrear la época del final de la República de la Antigua Roma, y durante este tiempo también he fabricado otros objetos tanto para la recreación civil como militar:

- Tablilla de cera y stylus: tablilla en la cual se escribían cosas a modo de lista o pequeñas anotaciones, utilizándose un stylus que tenía un extremo acabado en punta para escribir y otro plano para borrar raspando la cera. Cuando quedaba poca cera, se podía rellenar sin necesidad de comprar otra tablilla.
- Dados de madera para jugarme la paga de soldado con mis compañeros.
- Honda: arma utilizada en el ejército romano principalmente por los soldados auxiliares que procedían de las Islas Baleares.
- Fíbulas: broches para sujetar prendas como el sagum.
- Reloj de sol portátil de Oxford (Inglaterra): es un reloj de sol adaptable a cualquier latitud entre el ecuador y el círculo polar. Está formado por tres elementos: una placa base cuyo reverso tiene escrita las regiones conocidas por Roma y sus correspondientes latitudes geográficas; una placa móvil en la que aparecen los diferentes ángulos de la declinación solar (entre 23'5º y -23'5º, marcados respectivamente por las fechas VIII K IVL, actual 24 de junio, y VIII K IAN, actual 25 de diciembre); y una pieza central en la que se encuentran el gnomon y las marcas de las horas.
Para ver la hora hay que ajustar la placa señalando la latitud geográfica en que uno se encuentra, colocar el gnomon señalando el ángulo de declinación solar según la fecha del año en la que estemos y orientar la placa base con el canto en dirección Norte-Sur, es decir, la cara de la placa debe mirar hacia el este.
De este modo veremos que la sombra del sol se proyecta sobre el gnomon señalándonos qué hora es, pero ¡ojo!, que señala las horas como si estuviésemos en el meridiano 0, por lo cual tendremos que añadir una hora más en el caso de España (excepto en las Islas Canarias). Para ver la correspondencia de las horas romanas con las actuales podéis pinchar aquí.

Esto es todo por hoy, espero que os haya gustado. ¡Hasta la próxima!

4 oct. 2016

Esquila 2016 (2ª Parte)

Continuo, pues, la entrada anterior acerca de la Esquila vivida este año con momentos de reencuentros, momentos de risas, momentos de reflexión, momentos de seriedad y momentos de lágrimas escapando por las mejillas.

Estamos en la quinta noche, se sale de la Casa de Hermandad de los Estudiantes para recorrer la zona baja de El Valle que nos quedaba por recorrer. Llegué demasiado justo a la salida porque ese mismo día fue el cumpleaños de Cristina y salimos a cenar ella, Antonio (no sabía que había vuelto de Zaragoza), Saúl (sí, sí, el mismo que allá por agosto del pasado año partió a tierras orientales por motivo de prácticas laborales de arquitectura) y yo.
Pues eso, tras cenar fui hacia la calle García Lorca y me encontré con que acababan de empezar a cantar, uniéndome con la primera voz. Esta noche es una de las noches en las que no hay ningún "queda" o sólo hay uno y es muy pequeño (una botella o dos de aguardiente y una bandejita de roscos y otra de pestiños), pero el Hermano Mayor nos ofreció un "queda" estándar cuando paramos a cantar en su casa y por el cual quedamos muy agradecidos; así que después continuamos y terminamos esa zona. Luego nos dirigimos a la zona alta de El Valle para cantar en un dos o tres casas con la problemática de que el que lleva el carro con los suministros y el cuerno se tenía que ir y parecía que nadie quería encargarse de los aparejos,  pero hubo solución, y luego empezó otra vez el lío con aquello de «¿Dónde vamos ahora?», «Ahora toda esta calle» y «Espera que mire el callejero»; siendo reseñable que sólo se cantó una copla en casa de un hermano y esquilero (son dos las que se cantan) por olvido del que lleva la campana y volvimos a su casa y cantamos la copla correspondiente, y fue también bastante gracioso que, cuando estábamos en la última calle, un gato se asomó por la ventana cuando nos oyó cantar y nos seguía con la mirada atentamente hasta que se cansó. Acabamos sobre las 4 de la madrugada y cada uno para su casa hasta el día siguiente.

Como dije arriba, hay noches en las que no hay ningún "queda", o bien hay sólo uno al final, y hay otras noches en las que hay varios más o menos seguidos al empezar. Es el caso que hemos tenido este año durante la sexta noche, al final de la cual tenemos la mejor recompensa a una noche otoñal de coplas.
Fue también una noche de reincorporaciones de algunos esquileros que estaban fuera, como Saúl o José Antonio "el socio". Así pues, salimos desde "El Sindicato" y luego nos dirigimos a CEIP Virgen del Rosario, después de cantar las dos coplas correspondientes hubo un "queda" allí, luego hicimos algo más de recorrido de poco menos de una hora y otro "queda", no habiendo más hasta el final, que nos esperaba ese manjar digno de ser servido en las cortes celestiales, las galletas de "la Dori", y alguno que otro estuvo cavilando sobre si esas galletas podrían ser el origen de los "Phoskitos" por su textura interior, eso sí, al convertirse en "Phoskitos" sufre degradación de sabor, porque esas galletas son lo más rico que he probado en mi vida.